Rúbrica



En la elaboración de ón de esta rúbrica hemos concretado estándares de aprendizaje presentes en las áreas de Lengua castellana y literatura y Expresión artística¸ respectivamente. Partiendo del criterio de evaluación que hace referencia a “producir textos con diferentes intenciones comunicativas, con coherencia, respetando su estructura y aplicando las reglas ortográficas, cuidando la caligrafía , el orden y la presentación”, encontramos un estándar que nos habla precisamente de la escritura de diferentes tipos de textos adecuando el lenguaje a las características del género, siguiendo modelos encaminados a desarrollar su capacidad creativa en la escritura.  Todos estos aspectos a los que hemos hecho referencia en líneas anteriores quedan presentes en la rúbrica elaborada con el fin de evaluar un relato de terror o misterio, que es la propuesta de tarea integrada que estamos realizando en este curso.

Además, haciendo alusión a otro criterio vinculado con el área de la expresión artística (“Realizar producciones plásticas siguiendo pautas elementales del proceso creativo, experimentando reconociendo la expresividad de los diferentes materiales …”) nos encontramos con un estándar que también desarrollamos en la rúbrica y que consiste en saber si el alumno/a utiliza las técnicas dibujísticas y/o pictóricas más adecuadas para sus creaciones, manejando los materiales e instrumentos de manera adecuada , cuidando el material y el espacio de uso.
Confieso que jamás he puesto en práctica una rúbrica en mi aula. Desconocía este instrumento de evaluación hasta hace apenas unos meses. Es ahora cuando empiezo a comprender cuál es, realmente, la utilidad de la misma.  

Creo que es un excelente instrumento apto para cualquier aula, desde infantil hasta las etapas adultas, capaz de conectar  al alumno con el docente ya que, gracias a ella, cobra sentido la evaluación. Consigue una mayor implicación de ambos en el proceso de enseñanza-aprendizaje y, sobre todo, transforma al temido error en elemento esencial del mismo. Todo ello ayuda y fortalece el trabajo diario en nuestras aulas. Dota de sentido al proceso evaluador que, hasta ahora, ejercía una posición jerárquica sobre el alumno que debía demostrar ante un folio en blanco todo aquello cuanto había aprendido. 
En mi opinión, es adecuado que los estudiantes cuenten con este instrumento desde el primer minuto en que se plantea la tarea a desarrollar. Esto  facilitara su realización y concretará aquellos puntos que deben tomar en especial consideración. Facilitarles la rúbrica desde el principio garantizará que sean ellos mismos los protagonistas de su propio proceso de aprendizaje, que sean ellos mismos los responsables de tomar decisiones.

Teniendo en cuenta que el aula en la que desarrollo mi labor profesional forma parte del programa de Educación Compensatoria, me veo obligada a diseñar diariamente estrategias que consigan motivar a un perfil de alumnado que, generalmente, no cuenta con muy buenas rutinas de trabajo. Por ello, se me ha ocurrido una forma más simpática y creativa de presentarles un instrumento tan formal y serio como es una rúbrica. Teniendo en cuenta las edades a las que va dirigida la tarea (entre ocho y doce años) se me ha pasado por la cabeza la posibilidad de hacer una rúbrica más imaginativa que consistiría en poner en la pizarra tres margaritas gigantes elaboradas con cartulina, representando los ítems de conseguido, en proceso y no conseguido. Cada flor llevará pétalos en los que se recogerá los aspectos que se van a evaluar en cada caso así como la puntuación para cada uno de ellos. Una forma diferente y creativa de conseguir acercar a los más pequeños un instrumento que, en mi opinión, para mis alumnos resultará denso y aburrido de interpretar. 

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